El pasado 6 de diciembre se publicó en el BOE el Real Decreto 1007/2023, de 5 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento que establece los requisitos que deben adoptar los sistemas y programas informáticos o electrónicos que soporten los procesos de facturación de empresarios y profesionales, y la estandarización de formatos de los registros de facturación.

Las exigencias técnicas de los sistemas informáticos de facturación que se regulan en el presente real decreto, posibilitan la estandarización de los formatos de los registros que contienen la información generada, su aportación a la Administración tributaria, así como asegurar que la extracción y aportación de datos de facturación que se deba realizar a la referida Administración tributaria se produzca en su formato original, sin alteraciones en los registros que contengan la información generada en la emisión de los documentos electrónicos o físicos de las facturas.

Por otra parte, en un breve período de tiempo, a más tardar el 1 de julio de 2025, las facturas en formato papel, como en otros formatos (i.e. Word, Excel y PDF) dejarán de tener vigencia a efectos contables y fiscales; y por ello, tanto las empresas como los autónomos, deberán contar con el respectivo programa informático ya operativo para generar las facturas electrónicas correspondientes.

 Es muy importante tener en cuenta que este reglamento ya está vigente para las empresas de software de facturación, quienes deberán definir todo el sistema operativo de facturación electrónica con sus clientes y asesores fiscales.

Se prevé, además, que la propia Agencia Tributaria disponga y desarrolle su propio sistema informático, para generar la futura factura electrónica.

Los aspectos técnicos más llamativos previstos en dicho reglamento son:

  • La representación gráfica del contenido parcial de la factura mediante un código “QR”.
  • La incorporación en las facturas electrónicas de la frase “Factura verificable en la sede electrónica de la AEAT” o “VERI*FACTU”.
  • La integridad e inalterabilidad de los registros de facturación de forma que, una vez generados y registrados, no puedan ser alterados sin que el sistema informático lo detecte y avise de ello.
  • La trazabilidad de los registros de facturación, que deberán estar encadenados de manera que pueda verificarse su rastro siguiendo su secuencia de creación desde el primero al último.
  • La conservación, durante el plazo previsto en la Ley General Tributaria, así como la accesibilidad y legibilidad, de todos los registros de facturación generados por el propio sistema informático.

Es también importante destacar que este reglamento aún está pendiente de desarrollo mediante la correspondiente Orden Ministerial para definir las demás especificaciones técnicas y funcionales del mismo.

Dados los importantes cambios que va a generar el presente reglamento, os mantendremos actualizados de cualquier noticia al respecto.